Frecuentemente solemos observar como la vida pasa frente a nuestros ojos, pocos somos los que nos detenemos para apreciar cada día. La sociedad en la que estamos insertos nos consume, un ritmo de vida apresurado nos impide disfrutar de Todo lo que nos regala, todo lo que pasa frente a nuestros ojos y cuando ya te das cuenta puede que sea demasiado tarde.
Por unas semanas me vi envuelta en dicho ritmo de vida, es que llegar a "la Ciudad" luego de estar dos meses disfrutando del viento, de los arboles, de la "Ruralidad" puede pasar la cuenta.
Tomar un sorbo de Vino Chileno ya no es lo mismo, hasta hoy, es lo que me hace recordar que la vida es un gran regalo, en donde se debe vivir el día como si fuera el último. Es más, el poder de nuestra mente, del arquitecto que solemos llamar Dios y nuestras decisiones, posibilita que lo que realmente queremos con el corazón se pueda cumplir.
Volando por los Cielos, me dejare llevar por las corrientes que me hagan navegar y muchas nubes pasarán para poder hacer mis sueños realidad. Puede que torbellinos de vientos nublen mi razón, pero la madre tierra y la fuerza interior nos guiarán a un futuro mejor.
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